¿Compro una casa o mejor vivo de alquiler?

21 de Abril de 2020 Gabriel Padial - Nettvalley

Desde casi siempre en España hemos entendido que la vivienda era un valor refugio en la economía y nadie sospechaba (o sospechábamos) que podrían bajar los precios; pero los precios bajaron al pincharse la burbuja inmobiliaria.

 


La vivienda bajó casi entre un 35% y un 42% de su valor en los años de recesión respecto a los máximos de la burbuja inmobiliaria, cuando muchos pagamos precios desorbitados entre 1997 y 2007.

También ha influido el hecho de que hasta la explosión del caso "cláusulas suelo" el precio de algunas hipotecas había sido inferior al de algunos alquileres.

Existe un pánico extendido a invertir en vivienda después de la reciente experiencia de la crisis.

Por otro lado está la creencia clásica de que pagar un alquiler de una vivienda equivale a tirar el dinero.

Incluso muchos de nosotros hemos tenido etapas que han requerido de una u otra forma de vivir.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Comprar o alquilar? ¿cómo acertamos?

No hay respuestas definitivas a estas preguntas, pero sí algunas ideas que nos pueden guiar hacia una decisión más rentable.

Como normal general, se trata de una cuestión de tiempo o de plazo. Normalmente el alquiler es una buena opción a corto y medio plazo, pues no se requiere una inversión al entrar a vivir. Pero, más a largo plazo, la mayoría se decanta por comprar, pues una estancia prolongada permite amortizar el alto gasto inicial que supone la compra.

Si se espera vivir más de cuatro años en un mismo sitio, resulta más rentable la compra.

También es importante tener en cuenta nuestra situación económica al tomar la decisión.

Podemos ver algunos de los argumentos que nos solemos plantear al decidir:

•           A favor de comprar. Los tipos de interés están en mínimos históricos, aunque ahora empiezan a subir. El mercado inmobiliario comienza a recuperarse. Los expertos descartan nuevas caídas y apuntan incluso a un incremento progresivo de los precios de hasta el 4-5% anual, por la recuperación económica.

Además, ante un empeoramiento en nuestras circunstancias, se puede alquilar la vivienda ya que el número de personas que viven en arrendamiento se ha multiplicado por tres desde que estalló la crisis, superando hoy el 20-21%. Además los precios del alquiler están subiendo.

•           En contra de comprar. La vivienda, hoy tiende a revalorizarse. Pero la historia reciente nos dice que los precios también pueden bajar. Este es pues, el mayor riesgo de invertir en vivienda.

Por ejemplo: si comprásemos una vivienda por 160.000€, tenemos que disponer de al menos 52.800 €, ya que no nos financiarán el 100% como en los viejos tiempos. Pagaremos 32.000 euros de entrada y 20.800€ aproximadamente de impuestos, registros, notarios, tasación y los gastos del préstamo, que suponen aproximadamente el 13% del precio de la vivienda. A eso hay que sumar luego los intereses de la hipoteca, tributos como el IBI, el seguro del hogar o la comunidad, si la hay.

           A favor de alquilar. Es la mejor opción como solución temporal o como medida ligada a la movilidad, nos da mayor libertad. Sin las rigideces de la hipoteca y pagar gastos iniciales, el arrendamiento permite flexibilidad para cambiar de residencia si las circunstancias cambian.

Es muy importante el peso que ha tenido la falta de flexibilidad y de movilidad geográfica en las cifras de paro que asolaron España durante las últimas crisis. Esto ocurre en mucha menor medida en países con mayor flexibilidad debido a que la proporción de viviendas en propiedad es menor.

Además, ahora el alquiler tiene más beneficios fiscales que la compra. Ese ahorro permite, a su vez, dedicar el dinero a otros menesteres o a invertir en Bolsa, depósitos o nuestro negocio.

•           En contra de alquilar. Lo que algunos llaman "tirar el dinero" consiste en que pagamos durante todo el tiempo de alquiler y al final no nos queda nada.

Es importante recordar para hacer las cuentas que el precio del alquiler se actualiza con el IPC, en los últimos 30 años, el IPC ha subido un 154%, lo que teóricamente habría elevado un alquiler desde los 500 euros de 1986 hasta los 1.250 de 2016 en Granada.

En las hipotecas también varía el importe pagado, pero esas oscilaciones son menores.

La diferencia fundamental está en que si alquilamos siempre podemos seleccionar un alquiler más barato en caso de necesidad, pero si tenemos una hipoteca tenemos un margen de movimiento menor.

Pero la decisión final no siempre es económica, ya que en toda decisión hay un importante componente personal, nuestras costumbres, nuestras preferencias o nuestras experiencias tendrán un peso importante en esta decisión.

 

Gabriel Padial // www.nettvalley.com