El primer día después del fin del mundo.

21 de Abril de 2020 Gabriel Padial - Nettvalley

De cómo la vida sigue y nos tenemos que ganar el pan después de las catástrofes sean reales o de ficción.



He querido analizar el paralelismo entre las afirmaciones catastrofistas del fin del mundo, según los mayas y los  de algunos políticos fracasados, radicales o “nazi-onalistas” que han venido levantando polvaredas a lo largo de este largo 2012 con la insana intención de tapar sus vergüenzas, sus errores de gestión o el expolio que algunos de sus allegados han llevado a cabo en los años de vacas gordas.

De la misma forma que las sucesivas leyendas apocalípticas sobre el fin del mundo han dado paso al día de después en el que todos, incluidos los más fieles creyentes, vislumbran un día siguiente, resacoso y molesto en el que de nuevo sale el sol y… la vida sigue; de esta misma forma, la vida sigue después de las duras medidas de ajuste que los gobiernos, nacional, autonómico y local se han visto obligados a llevar a cabo para parar la sangría en que se había convertido la economía española, que pasó de acompañar a la crisis global a encabezarla con la mayor elegancia.

Estoy seguro de que los peor ya pasó, que el mundo no se acabó en 2012 y que los ajustes no llevaron a la catástrofe total que algunos políticos jaleaban, sino que fueron la amarga medicina de un mal desbocado, que después de esta algunos ya hemos aprendido y que otros seguirán en sus trece.

Me atreveré a pronosticar los siguientes movimientos que indicarían que las cosas cambian de veras en ese día después, de esos que los europeos ya hemos vivido muchos, no sólo crisis, sino también terribles guerras y  la buena noticia es que de todas hemos salido.

Los siguientes movimientos en la política económica del gobierno, si esto fura así, deberían ser los siguientes:

1.- Ley de transparencia, que pusiera luz y taquígrafos en las cuentas de todos los organismos públicos sin excepción, incluidos los partidos políticos y los sindicatos ya que los ciudadanos queremos saber a dónde van a parar nuestros impuestos.

2.- Una política de tolerancia cero con el  fraude y la evasión fiscal, acompañada de campañas de concienciación, políticas de lucha contra el fraude, investigación de cuentas en paraísos fiscales y persecución de la economía sumergida de perfil bajo, o sea de aquella gente que cree que su actividad sólo puede sobrevivir defraudando, facturando en negro.

3.- Reducción de impuestos indirectos en una primera fase y de impuestos directos en una segunda para activar de forma directa la economía y de ayudar a la lucha contra el fraude.

4.- Completar la reforma financiera, incluyendo un cambio valiente y serio de la ley hipotecaria, ya que España es de los pocos países del mundo que tiene una política hipotecaria tan leonina con el deudor hipotecario. Si otros pueden hacerlo, nosotros también.

5.- Fomento directo del autoempleo con exenciones fiscales durante el primero o primeros años a los emprendedores ya es más rentable subvencionar a emprendedores que subsidiar a parados. Y en la misma línea apoyar con reducción de los pagos a la seguridad social a las empresas que contraten a parados de larga duración o en situación de exclusión social.

Una vez acometidos estas complejas pero útiles políticas de estímulo de la economía, la recuperación de la confianza de los ciudadanos y de los mercados hará el resto, permitiendo recuperar lo que nunca tuvo que perderse:

 La inversión en I+D+i, el poder adquisitivo de las pensiones, una educación y formación de calidad, y tantas otros elementos de bienestar, sacrificados para tapar los errores de los tiempos en que los fondos europeos regaban nuestro país y en lugar de gastarlos en infraestructuras, industria y empleo lo gastamos en ladrillos.

Pero yo creo, aunque en contra de los pesimistas declarados que hay un día después del fin del mundo y una luz, que no está al final del túnel, sino que la encendemos nosotros, que está en nuestras manos, en las nuestras, no en las de los políticos o banqueros y que podemos empezar hoy mismo a marcar el punto de inflexión en la curva del ciclo económico que nos lleve hacia la salida del pozo.

Gabriel Padial